3 películas mexicanas noventeras que marcaron época

Después de una década de crisis en la industria cinematográfica nacional, los años noventa marcaron el inicio de una reactivación que incluso hizo que algunas películas producidas en aquellos años recibieran el mote de “nuevo cine mexicano”. Te presentamos una selección de tres filmes que trascendieron fronteras, todos realizados en el primer lustro de esa década.

01

Como agua para chocolate (1992)

Habían pasado seis años desde que Alfonso Arau había dirigido una película (en 1986 estrenó Chido Guan, el tacos de oro) cuando hizo su adaptación de la novela Como agua para chocolate de Laura Esquivel. Estrenada en abril de 1992, la película fue un éxito de taquilla que rebasó fronteras, recibiendo nominaciones como mejor película extranjera en los Goya españoles, los Bafta británicos y los Globo de Oro estadounidenses. Esta cinta de época con una producción bien cuidada, con toda la fortaleza centrada en el drama, fortalecía el concepto generalizado de nuevo cine mexicano que se utilizaba entonces.

Esta historia de amor ubicada en el México fronterizo de principios del siglo veinte y fotografiada por Emmanuel Lubezki se centraba en Tita (Lumi Cavazos) y Pedro (Marco Leonardi de Cinema Paradiso), dos jóvenes que se enamoran pero que no pueden consumar su relación debido a la oposición de la madre de ella (Regina Torné compitiendo por un lugar entre los villanos más terribles del cine nacional). Ella, siguiendo una supuesta tradición familiar, dice que Tita, por ser su hija menor, debe cuidarla durante su vejez, por lo que no puede casarse. Tita sufrirá y se refugiará en la cocina, mientras él acepta la propuesta de Mamá Elena, quien incluso no deja en paz a su hija ni muerta, y se casa con la hermana mayor de su amada.

 

02

Principio y fin (1993)

La dupla Arturo Ripstein-Paz Alicia Garciadiego ya había dado de qué hablar antes de la adaptación de la novela Principio y fin del Nobel egipcio Naguib Mahfouz. La historia sigue a la familia Botero justo en el momento en que tienen que lidiar con las deudas tras la muerte del padre de familia. Compuesta por cuatro hermanos, la madre (Julieta Egurrola) ha decidido apostar todo por Gabriel (Ernesto Laguardia), su hijo menor, así que pide a los demás (interpretados por Alberto Estrella, Bruno Bichir y Lucía Muñoz) que se sacrifiquen por él para que goce de la mejor educación posible y los saque de pobres. Sin embargo, la tragedia acecha. Ganadora de los festivales de La Habana y San Sebastián, la película mostraba los extremos de una sociedad que hacia el último trimestre de 1994, cuando se estrenó, comenzaba a despertar de la ilusión de una aparente bonanza para sumirse en una profunda crisis.

 

03

El callejón de los milagros (1995)

Jorge Fons había dirigido apenas seis años antes Rojo amanecer, drama ubicado en Tlatelolco en 1968, justo el 2 de octubre que no se olvida. En El callejón de los Milagros, adaptación de Vicente Leñero de una novela del Nobel egipcio Naguib Mahfouz, el realizador ubica su historia en el centro histórico de la Ciudad de México, precisamente en una vecindad ficticia llamada como la película. Se trata de una historia coral con una narrativa interconectada de la que Fons ya había hecho gala en su filme de 1976 Los albañiles.
Salma Hayek, conocida por su papel en la telenovela Teresa y quien para entonces ya probaba suerte en Hollywood, llamó la atención por su interpretación de Alma, la chica guapa del barrio, el interés amoroso del soñador Abel (Bruno Bichir), quien es arrastrado a irse de mojado a Estados Unidos por su amigo Chava (Juan Manuel Bernal) luego de que éste ha golpeado brutalmente a Jimmy (Esteban Soberanes), el amante de su padre, don Ru (Ernesto Gómez Cruz), el dueño de la cantina donde ocurre el juego de dominó que es leitmotiv de la historia. Esa huida intempestiva de Abel desencadena la serie de tragedias con las que concluye la cinta reconocida en los Goya y en el Festival Internacional de Cine de Berlín con una mención especial.