5 grandes guionistas del cine mexicano

En esta selección hemos dejado de lado a los directores-guionistas que se encargan de hacer sus trabajos fílmicos desde la escritura hasta la puesta en imágenes, como es el caso de Michel Franco o Carlos Reygadas, y nos centramos en guionistas que aunque han dirigido o dirigieron sus propias historias, escribieron películas para otros directores.

 

Luis Alcoriza (1918-1992)

Este escritor hizo sus primeros guiones junto con su esposa, la también actriz austrohúngara Janet Alcoriza. El primero fue el de El ahijado de la muerte (1945), cinta de Norman Foster protagonizada por Jorge Negrete. También con ella firmó la adaptación de El gran calavera (1949), el segundo filme que hizo Luis Buñuel en México. Con este realizador, su compatriota, tuvo una colaboración importante en sus primeros años de carrera en el cine nacional: Los olvidados, El bruto, Él, La ilusión viaja en tranvía y, más tarde, El ángel exterminador. Hizo guiones para películas con Pedro Infante, entre ellas de las últimas que hizo el actor icónico, como La vida no vale nada, El inocente o Escuela de rateros (la última en la filmografía de Pedro), que dirigió Rogelio A. González, con quien también colaboró en, por ejemplo, El esqueleto de la señora Morales. Entre 1962 y 1965 dirigió y escribió tres filmes nodales en la historia del cine mexicano: Tlayucan (nominado al Oscar de 1963 como mejor película extranjera), Tiburoneros (mejor guión en el Festival de Cine de Mar del Plata de 1963) y Tarahumara (nominado al Globo de Oro de 1966 como mejor película extranjera y ganador del premio Fipresci en Cannes). Aunque siguió activo, las cambiantes condiciones de la industria menguaron su trabajo, aunque dirigió Mecánica nacional (1972), Terror y encajes negros (1985) y Lo que importa es vivir (1987), estas últimas de la escasa producción rescatable de aquellos años. Su última cinta fue La sombra del ciprés es alargada (1990).

 

Mauricio Magdaleno (1906-1986)

Su primer crédito en una película fue en el clásico de Juan Bustillo Oro El compadre Mendoza (1934), donde firmó como coautor de la historia. Pasó casi una década para que volviera a aparecer, ahora ya como guionista, en Flor Silvestre (1943), de Emilio “Indio” Fernández, con quien a partir de entonces comenzaría una relación creativa de coautorías de historias que marcó buena parte de la llamada Época de Oro del cine mexicano. Sus créditos incluyen María Candelaria, Las abandonadas, Maclovia, Río escondido, Pueblerina, Salón México, Islas Marías, Reportaje y Pueblito, entre otras; esta última, de 1962, fue su última película. También colaboró en la primera película de Buñuel en México, Gran Casino (1947), en la que el cineasta español dirigió a Libertad Lamarque y Jorge Negrete. Con Miguel M. Delgado colaboró en Cárcel de mujeres (1950), hizo Ojos de juventud (1948), de Emilio Gómez Muriel, en colaboración con Joaquín Pardavé, y con Julio Bracho en La mujer de todos (1946). Filmó cuatro películas como director.

 

Vicente Leñero (1933-2014)

Además de su trabajo como escritor y periodista, Vicente Leñero empezó en los años sesenta colaborando para la televisión. En 1973 filmó su primer guión cinematográfico: El monasterio de los buitres, de Francisco del Villar, basándose en una obra de su autoría, con quien volvió a colaborar en El llanto de la tortuga. Luego hizo el guión de Los albañiles, también adaptando una obra suya, con la que Jorge Fons ganó el Oso de Plata en el Festival de Berlín. Con este mismo director volvió a trabajar casi dos décadas después: haciendo el guión para la celebérrima El callejón de los Milagros, con la cual ganó el premio a mejor guión en el Festival de La Habana, premio que repitió por El crimen del padre Amaro (2002). Hizo el guión de la última película de Roberto Gavaldón, Cuando tejen las arañas (1979) y adaptó una novela de Luis Spota en Cadena perpetua (1979), de Arturo Ripstein. Tuvo una larga pausa en los ochenta, regresando con Mariana, Mariana (1987), adaptación de Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco. Fue guionista de Miroslava (1993) y uno de los coautores de La ley de Herodes (1999), de Luis Estrada. También colaboró en los guiones de La habitación azul y Fuera del cielo.

 

Ignacio Ortiz (1957)

Director de teatro, empezó su carrera como guionista con La mujer de Benjamín (1991), película con la que debutaba Carlos Carrera, director con el que volvería a colaborar en La vida conyugal y Sin remitente. También hizo el guión de Desiertos mares, de José Luis García Agraz, y empezó una carrera como director y guionista, destacando por su Ariel al mejor guión por Cuentos de hadas para dormir cocodrilos (2002).

 

Guillermo Arriaga (1958)

La primera vez que apareció un crédito de Guillermo Arriaga en un largometraje fue en Un dulce olor a muerte (1999), en la que Gabriel Retes adaptaba la novela homónima de Arriaga. A este no le hizo gracia el resultado. Luego de eso, Guillermo escribió Amores perros, debut como director de Alejandro González Iñárritu, con quien colaboraría en los filmes hollywoodenses Babel y 21 gramos. Adaptó su novela El búfalo de la noche para la cinta homónima de Jorge Hernández Aldana. Ha hecho varios cortos, como guionista o asumiendo la dirección y la escritura. También dirigió y escribió un largo fuera de México (Fuego) y ganó premio a mejor guión en el Festival de Cine de Cannes por Los tres entierros de Melquiades Estrada, una película estadounidense.