Juan Rulfo en el cine

Este 16 de mayo se celebra el centenario del natalicio de Juan Rulfo, uno de los escritores más importantes e influyentes de la literatura en español. Su obra, aunque escasa, ha influenciado escritores de diversas partes del mundo. En 1953 se publicó su volumen de cuentos El llano en llamas, integrado por 17 relatos, y dos años más tarde su excepcional novela corta Pedro Páramo. De ellas se conoce además otra novela, El gallo de oro (1958), llevada al cine por primera vez en los años sesenta y publicada hasta 1980 por Ediciones Era (recientemente, Editorial RM lanzó al mercado una edición especial con los tres libros y precisamente en el dedicado a El gallo de oro se incluyen los poemas que inspiraron La fórmula secreta de Rubén Gámez así como otros relatos sueltos).

 

El cine no ha dejado pasar la oportunidad de adaptar a la pantalla grande el universo rulfiano. De hecho, lo hizo desde los años cincuenta, cuando el joven escritor fue convocado por algunos cineastas. Alfredo B. Crevenna fue el primero en llevar un texto al cine: Talpa, a finales de 1955. Luego Rulfo fue invitado al set de La escondida, cinta dirigida por Roberto Gavaldón y producida por Miguel Barbachano, con quienes trabajaría en 1964 en la primera adaptación de El gallo de oro, cuyo guión cinematográfico fue hecho por Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez.

Pero antes de eso, Juan Rulfo estuvo bastante cercano a la industria fílmica nacional. Intentó, en 1955, hacer un documental junto con Walter Reuter sobre danzas mixes que nunca acabaron. Colaboró con Emilio “Indio” Fernández en el guión de Paloma herida, la cual se filmó en 1962. En 1959 ayudó a Antonio Reynoso con el cortometraje El despojo y en 1961, Rulfo acompañó al español Carlos Velo a buscar locaciones, en Colima y Jalisco, para la primera adaptación de Pedro Páramo, rodada un lustro después.

En 1964, de acuerdo con Douglas J. Weatherford, un estudioso de la relación de Rulfo con el cine, el escritor jalisciense fallecido en 1986 llegó a la cima de su carrera cinematográfica. Para su cinta experimental La fórmula secreta, Rubén Gámez utilizó un texto poético que Rulfo escribió expresamente para su mediometraje y que puso a leer a Jaime Sabines. Roberto Gavaldón por fin filmó El gallo de oro, con Ignacio López Tarso, y Alberto Isaac invitó a Rulfo, y a otros de sus amigos intelectuales y cineastas, a aparecer como extra en En este pueblo no hay ladrones.

Y aunque Juan Rulfo se distanció de la industria cinematográfica, su obra siguió llevándose a la pantalla grande. En 1972 el propio Alberto Isaac ocupó los cuentos “Anacleto Morones” y “El día del derrumbe” para El rincón de las vírgenes. Un año después, Antulio Jiménez Pons adaptó el relato Diles que no me maten en un corto, mientras que en 1975 el francés François Reichenbach volvió en largometraje el relato ¿No oyes ladrar los perros?

 

En 1976 José Bolaños hizo Que esperen los viejos, sobre una historia de Rulfo, y dos años más tarde el propio Bolaños hizo una nueva versión de Pedro Páramo, ahora con Manuel Ojeda en el protagónico. En ese mismo 1978, José Luis Serrato hizo la adaptación en cortometraje de El hombre. En el 81, Salvador Sánchez volvió a hacer una adaptación de su novela de 1955. Talpa fue adaptado en el 82; en el 84, Rulfo colaboró con Mitl Valdez en Tras el horizonte. En el 85, en Venezuela, Freddy Siso hizo un largometraje basado en Diles que no me maten.

 

Arturo Ripstein hizo su versión de El gallo de oro bajo el título de El imperio de la fortuna, con una atmósfera decadente más en sintonía con la historia, en 1986. Desde entonces han sido pocos los intentos por llevar sus historias al cine, destacando la telenovela colombiana del año 2000 La caponera basada en el mismo texto.