Adrián Vázquez habla de Placa de acero

ADRIáN VáZQUEZ HABLA DE PLACA DE ACERO

A Adrián Vázquez, un conocido actor, director y dramaturgo mexicano, le parece que Placa de acero, película que protagoniza junto con Alfonso Dosal, tiene varios valores de producción que le parecieron atractivos para participar en ella. “Primero, el poder contar, a mi punto particular de vista, una historia con una estética y una propuesta discursiva a la que no estamos tan acostumbrados en el cine nacional; de entrada eso es un gran gancho que actoralmente te motiva. De manera muy personal, es un personaje que los dos guionistas escribieron para mí. Esa es una motivación personal. Y una motivación profesional, como actor es agradecible poder estar en una película que lleva todos los retos de producción que tuvo esta. Tuvimos como 52, 53 llamados y todos los días era estar constantemente en situaciones límites tanto físicas como emocionales. Fue muy divertido”.

 

A él le parece que la película dirigida por Abe Rosenberg tiene “momentos que son crueles, de mucha ironía, mucha acción y donde prevalece la comedia. Es un híbrido donde actoralmente había una exigencia todo el tiempo, que además tenía sentido del humor. En las escuelas de teatro nos dicen que la actuación es un juego de niños, que tienes que jugarlo con esta misma inocencia con que lo hacías de niño, pero con ciertas reglas. Esto realmente era un juego de niños todo el tiempo”. El jefe de los stunts, por ejemplo, le enseñó cómo derrapar un auto en movimiento y también qué partes del cuerpo mover para dar una patada voladora. “Lo haces y luego te ves en cuadro y dices sí se ve. Era un gran juego de niños en el que decías quiero hacerlo, quiero participar”.

 

El personaje de Adrián en Placa de acero se llama precisamente Adrián Vázquez. Es un policía que tiene toda la desfachatez para pedir mordidas y hacer mal su trabajo. Está inspirado en Sunday, personaje que interpretara Adrián en la obra Más pequeños que el Guggenheim, de Alejandro Ricaño. “Es muy irreverente, en ese sentido tienen esta correspondencia, pero el personaje de Vázquez es otra cosa: es un policía, un desparpajo total, le valen madre las instituciones, la concepción social”.

 

Adrián considera que fue muy grato descubrir a Abe como director. “Tiene muy claro lo que quiere pero al mismo tiempo es muy abierto para escuchar a los actores si tenemos una propuesta, y además esto que fue prácticamente un convivio de 90 días en los que casi 60 fueron de filmación y otros 30 de entrenamiento, lecturas y platicar, nos daba esta confianza y posibilidad de llegar con él y decirle, incluso proponer cosas sin ser avasallantes. Y él te daba la oportunidad de proponer o de plano te decía que no si desvirtuaba lo que quería. Más allá de que tuviera que ver con algún tipo de berrinche o de lucimiento, tenía que ver con saber que los tres (él, Alfonso Dosal y el director) estábamos en el mismo canal y sabíamos qué estábamos contando”.

 

Recuerda, por ejemplo, un día que tenían escenas de acción que involucraban un actor que no estaba, pero sí su stunt. Abe dio el corte y el final del día, aunque faltaban cosas. Adrián lo convenció de que siguieran para que él a su vez convenciera al equipo. “En cualquier otro equipo, el equipo de producción hubiera parado, pero todavía nos quedamos como hora y media o dos horas para sacar lo que teníamos que hacer ese día. Fue una producción donde no veías una separación de departamentos: veías a los de arte ayudando a los de audio, a los de iluminación ayudando, veías a la gente de cámara poniéndonos agua o embarrándonos de lodo, o sea para ayudar”.

 

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