La producción de Anna Roth

Anna Roth es una productora de origen polaco que ha trabajado en algunas películas  mexicanas: Por la libre, Voces inocentes, Cinco de mayo: la batalla y, entre un par más, El día de la unión, la cual se ubica el 19 de septiembre de 1985. Por ese motivo, el filme dirigido, escrito, editado, musicalizado y protagonizado por Kuno Becker, que estrena el 13 de septiembre como punto culminante de la primera Fiesta del cine mexicano, requería de una manufactura intachable, cuenta la productora.

 

Se recreó en un estudio una buena parte de una calle del Centro Histórico de la Ciudad de México según como había sido entonces y como quedó después del terremoto de aquel día. “En el 85 no había celulares, nos quedamos totalmente incomunicados, no sabíamos lo que estaba pasando. No hay material filmado del temblor, no existe. Hay muchísimo material de noticiero, pero es postemblor. A las 7:19 [la hora a la que ocurrió el sismo] nadie tenía una cámara preparada para filmar el temblor. Entonces, tuvimos que recrearlo”.

 

 

Eso requirió, siguiendo con Anna, un trabajo importante de especialistas. “Nuestro diseñador de producción, Rafael Mandujano, en una especie de estacionamiento nos construyó una calle destruida que ahora que vi material del 17 era igual. Le atinó. Yo me acuerdo que él me decía: ‘yo aprendí a construir casas y edificios, no destrucción. Yo no sé cómo se construye la destrucción’. Le salió muy bien, creo que está muy bien hecho. Y por otro lado, para el temblor mismo, tenemos material de efectos visuales, que son los shots muy grandes, pero todo lo que sucede adentro del edificio son efectos especiales, no visuales, y ahí quien se lució fue Ricardo Arvizu. Construimos unos aparatejos que se movían y que temblaban, que era realmente como la maestría de la ingeniería. Estuvo increíble: Ricardo construía el mecanismo y RAM lo revestía”.

 

Anna, quien suele dedicarse a la gerencia de producción de películas extranjeras filmadas en México, sostiene que El día de la unión se ideó y filmó “mucho antes del temblor del 17, no hubo ningún oportunismo en el asunto, fue algo que sucedió y que a mí me creó gran angustia. Todo este trabajo no ha servido, pensé, porque tembló y ahora todo va a parecer falso. Es una producción que requirió de mucho cuidado porque finalmente es de época”.

 

Desde la ropa hasta los objetos (como teléfonos, televisores, los muebles, casas, coches), todo es distinto. “Fue una labor importante la de los decoradores, la de los constructores, la de los vestuaristas. Y tuvimos una vestuarista extraordinaria, Adela Cortázar, que no hace nada al ahí se va. Yo con Adela he hecho muchas películas y ella se mete a las hemerotecas a buscar la información”.

 

Durante la película se incluye material en video de la época. Mucho de ese metraje es inédito. Se incluye como si fuese la mirada de una reportera y su camarógrafo que cubren los hechos. “Esa fue la manera como definimos que podíamos usar ese material que no tiene la misma resolución. No lo podemos integrar a lo que nosotros llamamos realidad porque no es el mismo tipo de imagen. Eso nos dio la oportunidad de utilizar cosas que no se pueden reproducir”.

 

 

En cuanto al trabajo gráfico, dice que se dio una buena coordinación entre Kuno y el fotógrafo Rodrigo Mariña. “Tiene una gran experiencia como fotógrafo porque yo creo que es el que más comerciales ha hecho en el país, pero en el cine no vendes un coche, sino que metes el alma y en ese sentido Cocol es futbolista. Y esta película sí le gustó, le pareció un reto, le pareció que estaba contando algo importante. Hizo muy buena mancuerna con Kuno de cómo tenía que mirar la cámara, cómo tenía que ver. Y creo que se entendieron perfecto”.