Nicolás López: Políticamente incorrecto

Nicolás López es un exitoso cineasta chileno que a sus 34 años tiene 18 dirigiendo películas, entre las cuales se encuentran varios éxitos comerciales en su país, como la comedia adolescente Promedio rojo que dirigió a los 19 años. Lleva casi un lustro combinando trabajos como director, guionista y productor en Estados Unidos, México y Chile, lo que incluye su asociación con el actor y cineasta Eli Roth: le produjo Caníbales (2013), escribió Lado oscuro del deseo (2015) y lo dirigió en Aftershock (2014).

 

En México, a finales del año pasado se estrenó Qué pena tu vida, comedia basada en su película homónima que en su país natal forma parte de una trilogía. Está en postproducción de Una mujer sin filtro, otro remake de su autoría que también tendrá versiones en España, Estados Unidos, China e India, entre otros países. Ahora estrena Hazlo como hombre, comedia original que tendrá corrida comercial en varios países latinoamericanos y Estados Unidos y que este 10 de agosto llega a las pantallas mexicanas. “Esta es la primera que nació con la idea de hacer algo directamente para México. Fue una idea que surgió muy rápido, porque acostumbro trabajar rápido. Se me ocurrió la premisa porque me empezó a pasar que muchos amigos cercanos, a partir de que los tiempos están extremadamente amables, lo que me parece maravilloso, empezaron a salir del clóset. Y me llegaban los comentarios de otros amigos: ¿pudiste ver que tal persona salió del clóset? No parece gay”.

 

Nicolás se preguntó qué debe tener una persona para parecer gay. “Me empezó a dar risa esta especie de intolerancia que había, como una especie de conservadurismo brutal en gente supuestamente educada y con cultura. Y dije: aquí hay algo muy interesante, que es cómo burlarnos un poco del fenómeno del macho latinoamericano, que sucede en todos lados. Es decir, todo lo que es como la estupidez de lo masculino”.

 

Así surgió Hazlo como hombre, película sobre tres amigos de toda la vida cuya relación se quiebra a partir de que Santiago (Alfonso Dosal), comprometido con la hermana de uno de ellos, sale del clóset, y Raúl (Mauricio Ochmann) se propone ‘curarlo’. “Pero el foco no esté en él, sino en el mejor amigo, que es un homofóbico, un retrógrado, un pelotudo básicamente, que no lo  puede entender pero que su intención, dentro de todo no es mala, es dentro de la amistad. Él quiere que su amigo, como dice en la película, se mejore, que me parece tan brutal y estúpido, pero a la vez algo que empecé a darme cuenta que sucedía mucho en la sociedad”.

 

Sostiene Nicolás que vivimos una época de transición en el mundo en la que “hay gente que está muy apegada a valores y formas de ser que no tienen nada que ver en cómo está funcionando el mundo hoy en día, y gente por otro lado que está en la delantera y que es bastante más abierta, y que para mí esa debería ser la normalidad”.

 

En este cruce de mundos, añade, todo es políticamente correcto. Por eso él intentó exactamente lo contrario. “Esta película es muy políticamente incorrecta en términos de presentar a este personaje. Lo que más cuidamos fue que el público siempre entienda que la postura de la película es que el personaje de Ochmann es un tipo totalmente idiota pero dentro de todo tiene buen corazón, es un tipo que quiere a sus amigos. Es una película que habla de la amistad y hasta dónde está uno dispuesto a llegar por la amistad y qué significa realmente ser amigo y aceptarse y quererse en la profundidad y no en la superficialidad”.