Tenoch Huerta habla de Vive por mí

Tenoch Huerta es uno de los actores más consolidados del cine mexicano a pesar de que lleva una carrera relativamente corta que incluye filmes como Días de gracia (2011), Atrapen al gringo (2012) o Güeros (2014), así como la serie de televisión de Blim Blue Demon. Ahora participa en Vive por mí, película de Chema de la Peña en la que interpreta a Gavilán, un hombre atormentado por la culpa que regresa a buscar a su padre, don Chayo (Rafael Inclán). Este  personaje se conecta con el de dos mujeres jóvenes (Tiaré Scanda y Martha Higareda) que esperan, como él, un trasplante de riñón.

Para Tenoch, quien hace unos años recibió un trasplante de córnea, ese tema es solo el detonante de la historia. “Solo es un pretexto, un toque de tono. Obviamente cada elemento que utilizas para detonar la historia va a tener sus particularidades, pero no me parece que el tema sea el trasplante. Ni siquiera me parece que el tema sea lo importante de la película. Lo más importante es todo lo que está alrededor, por eso es bonita la película, por eso es fuerte. Por eso está muy bien armada y muy bien estructurada y se sostiene bastante bien la historia, precisamente porque la historia no va del trasplante. Si fuera así, hacemos un documental de dos horas y se acabó. Y no es un documental, para nada; simplemente una aproximación que hacemos a ciertos personajes que tratan de resolverse a sí mismos”.

Cuando lo buscaron para que participara en Vive por mí, a Tenoch le pareció que era un muy buen guión porque tenía muchas historias implicadas. “Es una historia plurisignificante que además tiene muchas capas, no nada más capas de lectura, sino que en la historia se van entrelazando los personajes y sus situaciones de manera maravillosa. La película va de la paternidad, de la maternidad, de madurar, de asumirse como adulto y, como tal, tomar la responsabilidad que te corresponde”.

De hecho, su personaje de Gavilán se relaciona directamente con los dos personajes a los que alude en su respuesta: el de Mariluz, que hace la colombiana Margarita Rosa de Francisco, la madre alcohólica de Ana (Higareda) que se relaciona con Gavilán, y el de Chayo, que en su vejez apenas está aprendiendo a ser padre. “Creo que eso es muy bello en esta película, no es monotónica ni nada más de una cosa. La película no carece de profundidad”.

 

Tenoch dice que Gavilán es un personaje complejo, lleno de culpas. “De hecho, lo mueve, o más bien lo paraliza, la culpa. Y justamente es en el momento que él se sacude la culpa cuando empieza a asumir su responsabilidad y a tomar las decisiones adecuadas, que es enfrentar el problema y empezar a salir de él. Es cuando se redime, cuando crece, cuando madura y se vuelve un hombre; deja de ser un niño pequeño llorando a su padre y se vuelve un hombre resolviendo su vida. Eso es bien padre, no siempre tienes la oportunidad de interpretar personajes que van de eso. ¿Quién es el personaje, a qué se dedica para ganarse la vida? En realidad no es importante para esta historia, sino qué va a hacer de ahora en adelante para resolverse a sí mismo”.