Terror: Un género atractivo en México

El terror ha marcado la historia del cine mexicano

Durante años, el cine de terror en México estuvo relegado a películas de corte independiente con una circulación tan escasa que era prácticamente inexistente. O bien, a videohomes de manufactura infame. De hecho, el género, combinado con el fantástico y el humor, comprendía una filmografía raquítica cuyos resultados podían resumirse en universos peculiares en los que convivían lo mismo vampiros y luchadores que cíclopes, aparecidos y extraterrestres. Y que podían protagonizar Resortes, Chabelo o El Santo, salvo memorables excepciones que apostaban por un tratamiento más enfocado en lo psicológico —por ejemplo, los filmes de Carlos Enrique Taboada, como Hasta el viento tiene miedo (1967)—.

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El terror, que aborda el miedo a lo oculto o a lo desconocido (sea un monstruo del imaginario colectivo o algún asesino serrucho-en-mano), había sido menospreciado, vilipendiado y abordado con displicencia. Pero todo apunta a que las condiciones actuales de la cinematografía nacional son distintas. De entrada, hay dos festivales importantes especializados en el género, Macabro y Mórbido, que llevan más de una década, lo que demuestra el interés del público por este género.

 

Eso mismo demostró en 2007 Kilómetro 31, de Rigoberto Castañeda y producida por Lemon Films. Con una campaña publicitaria importante, se posicionó como una de las películas nacionales más exitosas de todos los tiempos. En aquel año también se estrenaron filmes como J-ok’el (Williams; 2007), recuperación animada de la leyenda de La Llorona; Cañitas. Presencia (Estrada; 2006), sobre una leyenda urbana; y el remake de Hasta el viento tiene miedo (Moheno; 2007).

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Con varias películas más en ese lapso, el terror se ha seguido abordando en México. Largometrajes como Los parecidos (Ezban, 2015), Histeria (Meléndez, 2015) o Atroz(Ortega, 2015) son ejemplo reciente del interés por el género en producciones realizados con mayor cuidado.

 

Y ahora, los estrenos de la cinta animada La Leyenda del Chupacabras (el próximo 21 de octubre), continuación de la saga de leyendas de Ánima Estudios, y de Kilómetro 31-2 (el 4 de noviembre), continuación de la exitosa película de 2007 que había venido retrasándose pero que al fin tendrá su estreno comercial, son una muestra de que el terror vive en las pantallas mexicanas. Este filme, escrito y dirigido por Rigoberto Castañeda, tiene una cuidada producción para mantenerse a la altura de las películas extranjeras que se programan en México. En esta ocasión, mantiene en su reparto a Carlos Aragón (como al detective Ugalde) y al español Adriàn Collado (como Nuño), ambos repitiendo el personaje que hicieran en la primera parte.

(Trailer)