9 mamás inolvidables del cine mexicano

En el cine mexicano hay personajes maternos de todo tipo: buenas, malas, terribles… inolvidables. Hicimos un listado de algunas de las más emblemáticas:

 

Los olvidados (1950)

En 1950, Luis Buñuel dirigió Los olvidados, una historia trágica sobre la infancia miserable ubicada en lo que entonces era el límite norte de la ciudad, en el barrio de Nonoalco, en una colonia marginal. Pedro (Alfonso Mejía) vive con su madre (Stella Inda), una mujer cruel que parece que solo quiere deshacerse de sus hijos y que a la primera oportunidad los maltrata, y hermanos y suele acompañar en sus andanzas al Jaibo (Roberto Cobo), el líder de un grupo de delincuentes juveniles que poco a poco desmoronarán el carácter recto de Pedro.

 

Día de las madres (1968)

Dirigido por Alfredo B. Crevenna, el filme es un tríptico que reunió a Marga López, Sara García (una de las actrices icónicas en el papel de madre en el cine mexicano), José Alonso, Fernando Soler, Jacqueline Andere y Andrés Soler, entre otros, para contar tres historias que ocurren en un mismo edificio el día de las madres. Por un lado se cuenta la historia de una mamá que quiere regresar a su pueblo cuando se entera de las intenciones de su hijo de volverse torero. Por otro, una enfermera se avergüenza no solo de sus orígenes humildes, sino de su madre. Y, finalmente, una madre soltera que se enamora de un hombre casado.

 

Corona de Lágrimas (1968)

Marga López fue otra de las actrices emblemáticas en papeles de madre sufrida en el cine mexicano. En este dramón dirigido por Alejandro Galindo hace a la viuda Refugio Chavero, quien tiene problemas en el trabajo porque está perdiendo la vista. Ella tiene tres hijos: Fernando (Enrique Lizalde), ambicioso y engreído estudiante de leyes; Edmundo (Juan Ferrara), quien en vez de estudiar medicina se la pasa de juerga, y Nacho (Javier Ruán), empleado en un taller. Refugio será despedida a causa de su pérdida paulatina de la visión, su hijo Fernando se comprometerá con una muchacha rica negando su origen y todo se irá en picada.

 

Retrato de una mujer casada (1982)

En esta película de Alberto Bojórquez, Irene (Alma Muriel), joven estudiante de periodismo y ama de casa, vive con su esposo, Mario (Gonzalo Vega), y sus dos hijos. Esta madre amorosa, sin embargo, ve frustradas sus intenciones de ser autosuficiente al conseguir un trabajo en una librería cuando su marido, machista irredento, empiece a ver mal que ella no sea la mujer sumisa de clase media que él desearía. El descubrimiento de un amorío de ella provoca un rompimiento violento con su pareja. Entonces, la vida de Irene correrá peligro dentro y fuera de su hogar.

 

Los motivos de Luz (1985)

Felipe Cazals basó su película, con un guión de Xavier Robles (Rojo amanecer), en un hecho real. Luz (Patricia Reyes Spíndola) se encuentra encarcelada, acusada de haber asesinado a sus hijos pequeños. Su esposo (Alonso Echánove) y su suegra (Ana Ofelia Murguía) sostienen que lo hizo a sangre fría. Ella, sumida en una vida depresiva, encuentra en la cárcel una especie de purgatorio, la antesala para por fin irse al cielo. ¿Madre piadosa o despiadada?

 

Lola (1989)

En su debut como directora, María Novaro logró hacer un drama sobre una madre y su hija pequeña sin caer en la sensiblería e intentado retratar la realidad social en los suburbios después del terremoto de 1985. Leticia Huijara interpreta a Lola, una madre que trabaja como vendedora ambulante para mantener a Ana, su hija de 5 años. Sumida en una crisis emocional constante, provocada por los viajes frecuentes de su pareja, que es músico y no se hace cargo de ellas, la joven se refugia en su hija, así como en su amiga Dora y en Duende (Roberto Sosa), un chavo que está enamorado de ella.

 

Las buenas hierbas (2009)

Otra de María Novaro. En esta ocasión, casi veinte años después de su debut, su quinto largometraje se centra en la relación entre Dalia (Úrsula Pruneda), una treintona divorciada que tiene un hijo pequeño, y su madre Lalita (espléndida Ofelia Medina), a quien ha llegado a ayudar en su estudio de herbolaria. Con una sencillez tremenda, Novaro consigue un filme complejo sobre la relación de estas mujeres, con un bello entorno pro naturalista, pues Lalita empieza a sufrir repentina y violentamente los embates del Alzheimer que las llevará a reconsiderarse en muchos aspectos.

 

Los insólitos peces gato (2013)

En la ópera prima de Claudia Sainte-Luce, Lisa Owen interpreta a Martha, una madre soltera de cuatro adolescentes que conoce e invita a vivir con ellos a la solitaria Claudia (Ximena Ayala). Martha es independiente y vigorosa, y ha sido capaz de volver su hogar un espacio de libertad y respeto. Pero la consume una enfermedad. Así, conforme la salud de su anfitriona se deteriora, Claudia va forjando los lazos con el resto de la familia, asumiendo el papel maternal.

 

Las hijas de Abril (2017)

En este drama sobre la maternidad adolescente, dirigido por Michel Franco, la española Emma Suárez (Julieta de Pedro Almodóvar) interpreta a Abril (Emma), quien viaja a Puerto Vallarta ante el llamado de sus hijas, pues la menor de ellas, una adolescente, ha quedado embarazada. Esta reunión significa un cataclismo para las tres mujeres, pero principalmente para la joven Clara, quien debe aprender a enfrentar las adversidades creadas por su propia madre.

 

 

Dulce familia (2019)

 

Florinda Meza interpreta a Verónica Trujillos, actriz que no acepta su transición a la vejez y que mantiene una complicada relación con sus hijas: Bárbara (Regina Blandón), la consentida nutrióloga; Ale (la chilena Paz Bascuñán), quien trata de que su hija adolescente le haga caso, y Tami (Fernanda Castillo), quien se va a casar y se somete a una dieta bajo el brutal régimen de su hermana y quien siempre ha creído que su madre le tiene rencor especial por su sobrepeso.