Bárbara de Regil está loca por el trabajo

“Yo quiero hacer personajes o que te hagan reír o te hagan llorar o que te alegren: en suma, que te digan algo”, dice la actriz Bárbara de Regil, protagonista de la película Loca por el trabajo. Su personaje en la película dirigida por Luis Eduardo Reyes es Alicia, una adicta al trabajo que de repente, debido a una confusión que la hace quedar mal en una presentación, es despedida. Y aunque pronto logra sobreponerse y le da un nuevo aire al negocio de su en principio odiada vecina Marcela (Marianna Burelli), una sex-shop, su vida queda hecha un desastre por su falta de franqueza y atención a su familia. “Me gustó que es una mujer que tiene prácticamente todo y lo pierde por el trabajo”.

 

De hecho, Bárbara dice que Loca por el trabajo tiene una lección clara: “Que la familia es muy importante, que a veces pasan muchas cosas y cuando volteas y ves tus hijos ya están grandes y que desperdiciaste tu vida en el trabajo. Que las mujeres que no han tenido un orgasmo, se descubran, porque vida solo tenemos una. ¿Por qué es común que los hombres lo descubran desde chiquitos y las mujeres no?”

 

Para ella, hacer a Alicia implicó sacudirse la imagen de Rosario Tijeras, personaje principal de la exitosa serie homónima cuya segunda temporada se encuentra actualmente al aire. “Mucha gente no me ve en otro personaje, no me imagina haciendo un personaje diferente a un sicario. Pero eso es lo que me encanta de esta película, que la gente va a decir: ¿en qué momento? Trae taconcito, ¿cómo? Y más ahorita que está al aire. Está padrísimo”. Y es que el hecho que coincidan la hace sentir muy contenta. “He trabajado mucho para que eso suceda y soy una actriz muy entregada, soy un ser humano muy disciplinado. Me siento muy contenta de que todo se está dando”.

 

 

Lo que Bárbara busca para aceptar un personaje es que “no tengan escenas de sexo explícitas, no me gusta, sino que me atraiga, que el personaje aporte algo o te entretenga al cien”. En el caso de Alicia, dice, se trata de “una mujer superpoderosa, que entiende que lo importante es su hijo y que al final también está el trabajo. En el caso de Rosario, es una mujer que ama y se parte la madre, que ella quiere una cosa pero la vida la empuja a otra. Siempre me gusta hacer cosas intensas”.

 

Para Bárbara, quien recientemente hizo en cine Ni tú ni yo, una buena actriz tiene que ser muy sensible. “Te tienes que ver como es una mujer, así como es una sicaria, como es una mujer que nunca ha tenido un orgasmo y que está con su mamá hablando. Tienes que perder todo y realmente interpretar a un ser humano”.

 

Para hacer a Alicia, Bárbara sí hizo una investigación porque le parecía inconcebible que hubiera mujeres que nunca han experimentado un orgasmo. “Llegué a la conclusión de que muchas mujeres creen que han tenido un orgamo pero en realidad no lo han tenido nunca, pero creen que sí. Yo no creía posible eso, y me pregunté: ¿yo también habré creído que sí, pero nunca? Por eso la pregunta: ¿qué es tener un orgasmo? Y mi personaje no sabe. Entonces hice mi personaje con base en eso, una mujer que nunca ha sentido placer en su vida. Muchas mujeres, según lo investigué, lo empiezan a sentir a los 35, 40 años. ¿Qué es eso?”

 

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A ella le encanta interpretar mujeres fuertes. “Yo estoy a favor del empoderamiento femenino, no es que las mujeres puedan más que los hombres, me choca eso, sino que las mujeres también pueden. Mi marido trabaja, yo también y tengo una hija y todos hacemos de todo. Eso de la mujer en la casa atenta a los hijos y que no puede trabajar, no. Yo feliz de hacer mujeres poderosas”.

 

Bárbara tiene la certeza de que su trabajo ayuda a “entretener a la gente, para que se divierta un poquito. Yo cuido mucho los guiones, porque me da coraje ver algo mío y que digan qué malo. Como no me gusta que me lo hagan a mí, busco escoger lo mejor. Porque para eso trabajo, para entretener a la gente, que pueda llegar, acostarse y ver la tele. Eso quiero: entretenerla con algo que la haga llorar, reír, por eso en cada escena que hago trato de entregar todo”.

 

Para ella, hacer comedia es mucho más fácil que hacer drama. “Fingir que lloras es muy fácil, pero sacar del alma una lágrima es muy difícil. Hacer reír es difícil cuando lo quieres obligar, pero cuando el chiste y el gesto salen solos, cuando te liberas de querer verte bien, y naturalmente sacas esa jeta horrible, sale solo, o sea, es muy fácil”.