Chava Cartas dirige Mirreyes contra Godínez

Para Chava Cartas, director de la película Mirreyes contra Godínez, las películas de ensamble, como esta comedia, “siempre generan un reto muy duro porque tienen muchos personajes y lo que tienes que hacer es que cada uno de ellos viva por sí solo en la película pero también en conjunto, y que sean entrañables”.

Así que durante el desarrollo del guion, Chava estuvo pendiente de “que todos tuvieran el mismo peso en cuanto a la parte de la historia. Y creo que resultó porque el guion venía muy bien estructurado y con un mapa bien definido”. Lo que seguía era cuidar la parte profunda, “que es la historia, sí es una comedia, pero es una comedia con un mensaje, y habla de dos tribus sociales que creen que no son parecidas pero que tienen muchísima similitud. Y eso deja la película: cómo se unen para un fin en común sin discriminar a nadie”.

A la hora de filmar, Chava tuvo que cuidar cada escena porque “teníamos que tener muy claro de quién era la escena, quién era el protagonista de esa escena; todos los demás eran satélites alrededor suyo en ese momento. Y por eso los haces entrañables, porque te enamoras de cada uno porque tienen los espacios y su tiempo. Efectivamente el lenguaje cinematográfico no es igual a si fuera un drama o una historia de dos personajes. Tienes que unificar el lenguaje en cada escena, pero cada una tenía sus propios movimientos y posiciones de cámara dependiendo del personaje”.

El trabajo es sutil pero cuidado. Chava pone ejemplos: con Diana Bovio ponían la cámara siempre un poco abajo para siempre verla grande. En las de Alejandro de Marino, que hace a Shimon, la cámara iba arriba para verlo chiquito. “Esas pequeñas sutilezas, aunque el público no las pueda explicar, las transmites y las notan sin saber bien por qué. Poco a poco vas construyendo la historia con esos detalles”.

A Chava no le gusta repetir muchas escenas. “Las escenas las tienes y si tienes que hacerlas más de cuatro veces hay que cambiar algo, porque algo no se está haciendo bien y no te va a salir a la quinta o solo porque la estés repitiendo. En la comedia tienes que tener mucho cuidado con eso porque de repente se puede perder espontaneidad con eso y no puedes filmar tanto. Ni siquiera ensayaba las escenas, las platicábamos, hablábamos del personaje, adónde iba la escena y quién era el importante ahí. Filmamos y de ahí sale lo que van a ver en Mirreyes contra Godínez, esta espontaneidad y estas situaciones”.

Un gran ejemplo, dice, es cuando llega Daniel Tovar, que hace el papel de Genaro, y le va a declarar su amor a Michelle, el personaje de Regina Blandón. El diálogo fue improvisado por Daniel. “Es un momento glorioso de Daniel. La cámara tenía que estar donde estaba para tener eso, y no tengo toma dos. Y fue tan espontáneo y se vive y se siente cuando estás en el set. Si la repito tres veces, por más buenos que sean todos, se pierde la reacción. Afortunadamente ya estoy filmando mucho a dos cámaras, y los directores de fotografía me odian. Pero ya con los recursos que tenemos hoy, con las cámaras digitales, más que filmar mucho podemos tener otra cámara para tener esta virtud de tener estos acuses de recibido que en la vieja guardia tenías que filmar primero un lado y luego el otro. También eso ayuda y hay que echar mano de la tecnología y de lo que está pasando hoy en el cine”.

Chava platica con los actores sobre los personajes “desde la parte psicológica, cómo son, qué los mueve, cómo se relacionan. Y eso es lo que más me toma tiempo. Tenemos que llegar a la misma conclusión y al mismo puerto. Hasta que llego al set me siento enfrente de cada escena y modificamos lo que se tenga que modificar. Y ahí surge la magia. Aunque tengas un guion, no es la biblia. Por eso los guiones no están dentro de un papel literario, sino que te van guiando y debes dejar que respire”.

Chava sostiene que el discurso de Mirreyes contra Godínez es que “todos somos iguales y todos podemos convivir, y si convivimos va a salir adelante el país. La película no solo es una comedia sino que también habla de lo que pasa sin llegar a un discurso de odio. Al revés, le habla a los jóvenes, que son el futuro de este país, y les dice que más allá de estar separados. Con esta película estoy muy contento, como hace mucho no estaba, con el resultado final y estoy muy orgulloso de haber platicado de esta manera esta película en este momento de la historia”.