Joaquín Cosío es el protagonista de Belzebuth

La relación entre Joaquín Cosío y Emilio Portes, protagonista y director de la película de terror Belzebuth, respectivamente, se remonta a las épocas de estudiante de Emilio, cuando invitó a Joaquín a trabajar en un cortometraje después de haberlo visto actuar en teatro. Luego lo invitó a Pastorela, segundo largometraje del director, y finalmente hicieron esta película que estrena el 11 de enero.

A Joaquín, quien interpreta al agente Emmanuel Ritter, quien investiga una serie de violentos asesinatos que pronto implican cuestiones paranormales, le atrajo la idea de trabajar en un “terreno poco explorado y difícil. Podemos hablar de emociones y un actor puede trabajar sobre las situaciones que le plantea un personaje, pero una posesión demoniaca, ¿de qué manera trabajarla?”. Él buscaba, ante todo, trabajar a partir de la honestidad: “construir circunstancias que te puedan convencer. Entonces era muy atractivo hablar de una película de terror, de miedo, de circunstancias sobrenaturales. Me atrajo muchísimo cómo se hace, cómo se trabaja una película donde el enemigo es un fenómeno paranormal, cómo se trabaja una posesión”.

Joaquín trabajó al personaje de Ritter a partir de que “lo posee una violencia extrema, un rencor muy profundo. Eso es de alguna forma como me metí a este personaje. Lo demás es un guion muy bien construido, me parece que sí logra impresionar porque está planteado con elementos muy interesantes. Esta zona, la frontera y una ciudad como Mexicali, que no recuerdo si se identifica en la película, pero la atmósfera de una ciudad como Mexicali posee una luz extraordinaria como varias ciudades del norte y una atmósfera muy peculiar. Me parece que fue otro de los aciertos”.

Y aunque Belzebuth tiene varias secuencias con efectos generados en posproducción, algunas escenas relacionadas con los fenómenos paranormales se hicieron con efectos trabajados in situ, como en la que Ritter rescata una niña en medio de un torbellino de objetos. “No sé exactamente en qué consiste el truco, pero efectivamente entré a una habitación donde estaban volando sobre todo libros, papeles, objetos y realmente atravesé ese pequeño torbellino para recoger a la niña. De hecho hay efectos, por lo cual la película se tardó en salir, pero buena parte los hicimos físicamente. Una película de terror siempre está en la cuerda floja, es muy fácil que ya no creas en ella, que por un detalle pases del miedo a la burla. Creo que por esa razón Emilio Portes la cuidó mucho, entiendo que fue la razón por la que la película tardó dos años en salir”.

Durante el proceso de filmación de Belzebuth lo más arduo fue hacer las escenas que se desarrollan en un narcotúnel hacia el final de la película, las cuales trabajaron en los Estudios Churubusco. “Fue muy asfixiante,. Cada vez que llegaba tenían que embadurnarme de esta sangre cinematográfica hecha de melaza, azúcar y agua, y encadenarme y ponerme sobre todo la sangre en la caras, las manos y todas partes. Fue una experiencia ardua, lo más pesado”.

Haber trabajado al lado de José Sefami, dice Joaquín, fue muy acertado. “Es una dupla interesante y muy divertida en su mejor momento, una dupla de policías fronterizos muy comunes y corrientes, y justamente el papel de Sefami bordea este carácter de mi personaje: el policía relajado, tranquilo, junto a un Ritter que es mucho más colérico y con cierta carga de amargura en su propio trabajo de investigación. Eso es parte del acierto, además tiene un final específico, es un manejo interesante de la manipulación de la historia. El personaje es muy entrañable para luego tener una serie de giros. Un Ritter que pasa por muchos Ritters en este trayecto en el que de alguna manera pasa de ser un hombre común y corriente a vivir una experiencia espantosa y terrible”.